ERES LO QUE HACES
El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio. BG Cap. 3. 38.
Siendo Shaní, el Señor del Karma, quién puede dudar de que hay vigilancia y resguardo sobre los principios creados bajo Ley. Es la consciencia energética que lleva data y medida de lo que cada ser ejecuta y registra. Todo desmán o gesto, juego limpio o sucio, lealtad y traición, rectitud y desvío, consecución y abandono, respeto y burla, aprecio y detracción, en fin, todo, queda dispuesto en la resonancia o no de la ley del Amor.
Teniendo la premisa que somos lo que hacemos y hacemos lo que somos, es más que necesario estar al tanto de este aparente reduccionismo. No se tome como mito ni sentencia. Los hechos nos definen y a partir de ahí se es quien se es. Toda consciencia trae registro exacto de cada hecho realizado. Se puede haber pensado, ideado, elucubrado, intencionado, proyectado y dicho cualquier cosa, en algún tiempo-espacio preciso y en causal circunstancia, pero el acto concreto, en data existencial, en memoria celular, es la acción.
Queda como distintivo en toda alma, en cada ser, su creación-manifestación, propia, realizada, dentro de la posibilidad que contempla el libre albedrío. Ejercer la posibilidad intrínseca de ser y estar en el radio preciso de la acción elegida, por razón específica, también generará una consecuencia. Creada dentro de una acción tras una reacción, todo lo que deviene de una causa y un efecto.
Cuando se está inmerso en una constante compuesta por conductos cuánticos, los que -igualmente- se contienen, se forma parte de un tejido vivo, orgánico, armado desde la extensión y la expansión que produce esa interacción de filamentos que se conectan entre sí.