LA REALIDAD COMO VERDAD
"Haz tu tarea en la vida, porque la acción es superior a la inacción. Ni siquiera el cuerpo podría subsistir, si no hubiese actividad vital en él." BG Cap. 3. 8.
Debes comprender que haber llegado a la vida implica intrínsecamente tu capacidad de crear realidad y, a su vez, querer llegar a tu verdad: la que eres y traes, habiendo sido ya, tu mismo obrar, guardado en memoria lo que en tu vida has sido y realizado en acciones. Es el filoso umbral, siempre latente, que cruzamos una y otra vez para establecer el ser y el hacer, más porque, en el fondo, lo que apremia es vencer la dualidad, tarea tantas veces inconclusa, así como perennemente postergada, ante la permanente constante de ser lo que se ha hecho y el hacer lo que se es.
Cada vez que caemos en esta realidad terrena y humana, un velo (Isis) se instala en la razón. Es un acto autoimpuesto por la misma consciencia, como mecanismo regulador de la psiquis, más que en fragilidad por tanta lesión autoinfringida, pero, cada vez más, urge la necesidad de revelarnos ante los enfoques dispuestos y legados. Es cuando la tensión de la dicotomía empuja al despertar, síntoma más útil para el logro de la emancipación.
Hemos llegado a momentos insostenibles de la farsa humana, develando así como perpetuando trampas dentro del parapeto existencial armado: jauría de cazados y cazadores entre razas, juegos de poder, desde cualquier instancia, hostigamientos interreligiosos, deformaciones y patologías conductuales sórdidas y oscuras, manejos sociales inocuos tras la búsqueda de un resonar en tendencias emergentes por figurar, encajar y sed de pertenencia; dividir, sectorizar para desplegar mareas de inconsistencia, buscando impactar individual y colectivamente, apostando a los hechos intrínsecos que cada ser guarda, los que lo harían reaccionar y actuar, determinados por ese rastro, quizá conocido, reconocido, aceptado, oculto y reactivo.
Jugamos como en un inmenso sorteo o lotería, perfectamente estudiado, para generar detonaciones y estallidos que prolonguen los íntimos, familiares, sociales, que hagan evidentes y más visibles los patrones de control. Somos los mismos que devengamos las fórmulas con las que nos seguirán controlando, manejando, disponiendo y retrasando, para lograr las mismas persistencias, dadas en vicios en el obrar, tanto como la permanencia en estos espacios, ya no de transformación, sino de autodestrucción. Condenarnos en materia para no liberar la consciencia.
Por eso, el sentido de la vida, debe centrarse en crear la realidad más cercana a cada verdad para hacer con ella la acción más elevada: trascender, que redunde dentro del mismo experimento, cada vez más desvirtuado y alejado de la Consciencia Padre-Madre, desde donde rige la Ley del Amor. La acción, la única acción del Ser-Consciencia, el arrebato de la Ley de Inercia y la Ley del Movimiento a la vez, a la par de la Ley de los Opuestos en la Verdad que es: solo Amor, ni siquiera como Ley, se desintegra el rigor y el orden para quedar el amor como el vacío y como el todo mismo.